en julio me quedé dormida y me caí de la cama.
me dolió, me sobé y recordé lo que hasta entonces aprendí:
- a escribir (as in: mi ma má me mi ma)
- a dejar de escribir (diarios que posteriormente sean evidencias que sustenten un castigo por conducta adolescente, digamos "inadecuada"
- a no mezclar
- a sonreír al por mayor y sin temor
- a sacudirme y subir
- que la felicidad de los jueves en el sargento es euforia del momento y se siente bien entonces
- que los amigos de-verdad, de verdad se cuentan con sólo 1 mano
- la diferencia entre "amor" y "diversión" no sólo debe ser aplicada/entendida "porque es hombre"
- que también te puede pasar a ti, y en paralelo
- a tomar café sin azúcar
- a pintar con témperas
- que puedes tener tu mejor primer beso, después de muchos años de besos promedio, de pronto, tal cual lo imaginaste 10 años atrás
- y que por eso fue mejor esperar
- que mamá tenía razón (no todo lo que brilla es oro, la historia del "date a menudo" y el felpudo, y juego de manos juego de villanos)
- paciencia (y todo cae por su propio peso)
- que elijo YO
- el valor de un cómo te sientes, un abrazo fuerte, un beso en la frente
- que puedo traer ese archivador de papeles de la agencia 100 veces a mi casa, NUNCA lo trabajaré aquí
- no todos los chicos lindos son boyfriend material
- y mucho menos debo imaginar minombre + de suapellido, cada vez
- que no eres para mí
- y entendí que "´para siempre" no es "mucho tiempo"
- que tienes más cabeza, menos pelo, pero eres el mismo que conocí
- que yo avancé y ya no eres para mí
- a sólo sonreirte
- a sólo mirarte
- a dejarte
- a salirt-te y no querer besarte
a cocachos borrachos aprendí*°

1 comentario:
:)
yo aprendí que cinco minutos en la mañana, no son nunca cinco minutos. Pero un para siempre vale una vida aunque dure sólo meses.
Publicar un comentario